Altitud y aclimatación: la guía del senderista

Altitud y aclimatación: la guía del senderista

Toubkal y Mgoun superan ambos los 4 000 metros, donde el aire contiene aproximadamente 40 % menos de oxígeno que a nivel del mar. La altitud es la principal causa de no alcanzar la cumbre — y la buena noticia es que con el ritmo y la atención adecuados, la mayoría de los senderistas sanos se aclimatan bien. Esto es lo que todo invitado debería entender antes de subir alto.

Qué le ocurre a tu cuerpo

Al subir, la menor presión del aire significa que llega menos oxígeno a tus músculos y cerebro. Tu cuerpo responde respirando más rápido y produciendo más glóbulos rojos — un proceso que lleva días, no horas. Por eso incluimos caminatas de aclimatación en cada itinerario de altura en lugar de correr hacia la cumbre.

Reconocer el mal agudo de montaña (MAM)

El MAM leve es común por encima de 2 500 m: dolor de cabeza, náuseas, fatiga y mal sueño. Suele mejorar con descanso e hidratación. Las señales de alarma que exigen descender son dolor de cabeza que empeora pese al descanso, vómitos, confusión, pérdida de coordinación o falta de aire en reposo. Nuestros guías vigilan a cada invitado y nunca obligan a un senderista en dificultades a seguir subiendo.

Las reglas de oro

Sube alto, duerme bajo cuando sea posible. Asciende despacio — la tortuga hace cumbre, la liebre se da la vuelta. Bebe de tres a cuatro litros de agua al día. Evita el alcohol en altitud. Come bien aunque se pierda el apetito, porque los carbohidratos alimentan la aclimatación. Y sé honesto con tu guía sobre cómo te sientes.

Preparar la forma física antes de viajar

No se puede aclimatar de antemano en casa, pero una buena forma cardiovascular hace la subida mucho más agradable. En los dos meses previos a tu trek, aumenta las caminatas por colinas, las subidas de escaleras y las largas marchas de fin de semana con mochila cargada. Cuanto más en forma estés, más notarás el paisaje y no tus pulmones.

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